Reto – Crónica: Maratón solidaria de El Escorial (David)

Publicado: octubre 20, 2012 en Carreras, Equipo, relatos, Retos, Rutas, Todo, Trail Running

La semana de la carrera se ha hecho larga, no por esperar a la carrera, si no por diversas razones que quizás más adelante desvelaré. Estás razones han sido más bien preocupaciones, que han tenido mi mente ocupada y cansada, y cada vez que pensaba en la carrera, lo único que notaba es que iba sin ninguna gana de correrla, y de esta manera no se puede empezar ninguna carrera.

Llega el día anterior a la carrera y después de un largo día de trabajo, consigo llegar a casa a las 21:00 desde las 7 de la mañana que salí, y al pensar en la carrera sólo quiero tener la sensación de que, al tener que levantarme a la misma hora, lo estoy haciendo para ir a trabajar, y de esta manera quitarme los nervios propios antes de una carrera.

 

Todos los locos juntos antes de la salida.

Son las 8 y ya está la gente recogiendo sus dorsales, unos para la carrera de 20 kilómetros y otros para la maratón, que se corren en el mismo día y comparten recorrido en tramos de la carrera. Ya con mi dorsal, me dispongo a esperar a Iván al que tengo que prestar un GPS y una mochila para que realice la carrera, saludo a la gente que voy reconociendo (más bien me van reconociendo, ya que mis nervios hacen que vaya más despistado de lo que suelo ir), y al coche a cambiarse para esperar la salida. En mi mente solo resuenan palabras de desánimo, solo pienso en retirarme si veo que no tengo buenas sensaciones, pienso en terminar la de 20km en vez de la de 42, no conseguía sentir una ilusión ante la idea de acabar, solo quería que terminase lo antes posible para poder descansar.

 

Primera curva

Y se da la salida, perfecta, a su hora, saliendo todos rodeando el Monasterio para empezar a ascender Abantos. Voy bien, cogiendo el ritmo de pulsaciones e intentando no perder mucho en la subida pero tampoco cargarme demasiado para poder afrontar los 35 km que faltarían una vez que se llega a la cumbre. Adelanto a gente, otros me adelantan, no me preocupa, sé que al llegar arriba podré bajar como me gusta, disfrutar bajando. Pero algo falla al llegar al km 7 después de la subida, entramos en un camino de piedras sueltas que te hacen ir esquivando y plantando bien los pies para evitar torceduras, caminos que me gustan y que disfruto, pero en el momento de esquivar la primera piedra, el movimiento realizado por la pierna me da un tirón en el gemelo derecho, y prácticamente como si se pusieran de acuerdo, tirón en el gemelo izquierdo. No me lo puedo creer, todo lo que he sentido cuando he entrenado, cuando he corrido…nunca me habían molestado los gemelos, no comprendía por qué, solo decir que a partir de aquí comenzó una odisea. Mis pensamientos vagaban continuamente con el abandono, no conseguía hacer un ritmo constante, un kilómetro me salía bueno pero a continuación no era capaz de volver a repetirlo, ya que al realizar la zancada un poco más larga de lo que sería el trote cochinero, los gemelos decidían ir a hacer una visita a las rodillas.

A pesar de esto consigo llegar al avituallamiento del kilómetro 11 en el tiempo previsto, y aquí la primera duda, izquierda y terminar a los 20 kilómetros, o seguir sufriendo para llegar a los 42 tomando la derecha? Antes de llegar a decidirme, mis piernas habían decidido, estaba tirando hacía la derecha, y comprobaba como no muchos locos seguían el camino, la mayoría de los que iban a mi lado cogían la izquierda. Aquí empiezas a hablar con gente, intentas despejar la mente de si es una mala decisión o es una pésima decisión. Y poco a poco me vuelvo a quedar solo, los que van detrás no me siguen y no soy capaz de seguir a los que van delante.

Llego al kilómetro marcado como 19 en 2 horas y 5 minutos, tiempo previsto y marcado, a pesar de las molestias que he tenido en los kilómetros anteriores de bajada, en los que no era capaz de soltar piernas, solo era capaz de evitar un pinchazo mayor. Pero a partir de aquí, todo fue a peor, me adelantaron grupos enteros de gente, quizás unas 20 personas antes de llegar al siguiente avituallamiento, y lo peor no es que te adelanten, si no que no entiendes por qué no puedes dar un paso igual que otro, por qué tu mente no te deja de repetir que te retires, que ese no es tu sitio, y solo podía evitar estos pensamientos con pensamientos de lo acontecido a lo largo de la semana, cosa que no ayudaba.

Llegamos al avituallamiento de Robledondo, y no soy persona, no me fijo a mi alrededor, solo quiero comer, beber, y seguir para que acabe cuanto antes todo esto. Y de repente alguien me llama, miro y me encuentro a Nuria, y noto como se me abren las puertas del cielo ante la oportunidad de que me bajen a meta en el coche. No soy capaz de estirar, el mero echo de agacharme para estirar el gemelo hace que sienta como se me desgarran los músculos, como al estirar uno, otro se me contrae, y eso hace que solo piense que me bajan en coche y que no continúo, pero de nuevo, antes de que mi boca pueda decidir, mis piernas deciden y me despido de Nuria y compañía para continuar con mi odisea.

Continúo subiendo, e intento no ir a mal ritmo, no podré correr, pero intento andar lo máximo que me permiten las piernas. Y antes de llegar al avituallamiento del 26, oigo tras de mí como llegan Dioni y José, ni me acordaba que corrían ya, solo podía pensar en llegar a meta, pero me alegraron el rato que pase con ellos hasta que los tuve que decir que continuaran, ya que en ese momento no podía correr en la pequeña bajada a un ritmo de 6 min/km. Pero si intenté no perderles de vista, cosa que conseguí hasta el kilómetro 31-32, donde ya se empezaba a bajar y yo pensaba que enseguida llegaríamos al avituallamiento que hacía referencia a la bajada por las famosas Z´s, ese kilómetro se me hizo eterno, era un llano, sorteando piedras grandes y con el que no contaba en ningún momento.

Por fin el avituallamiento que llevaba esperando desde el momento que decidí coger la derecha en vez de la izquierda, comenzamos a bajar, e intento correr los máximos kilómetros que quedan, ya solo quedaba llegar. Pero aún así había kilómetros en los que tenía que parar para intentar estirar y que no me reventase un músculo.

Último avituallamiento, indica que faltan 3 kilómetros y ahí ya decido no parar aunque me revienten, tiro de corazón más que de cabeza y empiezo a bajar como me gusta, como disfruto, quizás no tan rápido como iría en otras circunstancias, pero mi ritmo es bueno. Las piernas me avisan de que no puedo, pero ya me da igual, solo es bajar e intento que la zancada sea limpia para que los gemelos no actúen demasiado y así tirar de muslos. Y por fin entramos al Escorial, faltan menos de 2 kilómetros, los hemos hecho pocas horas antes, y debo decir que ahí la gente de los controles fue increíble. No había uno que no aplaudiese y te felicitase con una gran sonrisa en la boca, cosa que hizo que apretase más los dientes e intentase llegar antes a meta con, casi, lagrimas en los ojos, que habrían llegado a salir si no llega a estropear el momento un falso llano que tenía pendiente ascendente y me hacía volver a sentir las molestias, a tan solo 500 metros de la meta, no me podía creer que me tocase volver a andar. Pero no lo permití, continué forzando, quedaba poco y ya no tendría que seguir corriendo, solo tocaría descansar y estirar por fin.

Entrada a meta en la posición 106, con 5:22 de tiempo en movimiento según el GPS, 5:28 de la general si no recuerdo mal, quizás hubiera conseguido llegar en 5 horas si las piernas me hubieran respetado, pero muy contento con haberla finalizado. Hoy ha sido una gran lucha mental y creo que con fuerza interior he conseguido vencer, o quizás por simple cabezonería, pero conseguí llegar a meta, y conseguí entrar corriendo. Muy contento por como me ha funcionado el corazón y la respiración, ya que en todo momento las pulsaciones fueron perfectas y no tuve la respiración agitada en ningún kilómetro de la carrera.

Antes de volver a casa.

Decir que el trazado ha sido muy bonito, y la organización que, después de ver que no se colgaba nada de la carrera, ni posición/número de avituallamientos hasta el lunes de la propia semana, debo decir que una vez allí se han portado. No han escatimado en agua ni en isotónica, había poca variedad de comida pero había suficiente para alimentar a todos. La gente de los controles y la de los avituallamientos se han portado, grandísimas personas, con bromas y ánimos para los corredores, en serio, muchas gracias a todos los que habéis estado ahí.

A Iván decirle que ha salido genial y que ha cumplido en toda la carrera. Lástima ese esguince que le ha truncado la bajada porque habría conseguido llegar en muy buena posición, que aún así, consiguió entrar. Eres una bestia!

Agradecer a Nuria sus ánimos y buenas intenciones cuando la encontré en el avituallamiento, muchas gracias ;).

Y agradecer a mi novia que estuviese en la línea de meta esperándome para verme llegar, teniendo que venir en tren, ya que debido a los estudios, no podía estar allí toda la mañana y aún así hizo el esfuerzo por estar en la meta.

Decir que ayer, hablando con compañeros de trabajo comentaba que en la carrera hay momentos en los que disfrutas y momentos en los que sufres, hoy, en el kilómetro 38 no había disfrutado ninguno, pero si disfrute los últimos kilómetros, los disfrute bastante.

Aquí me despido y espero veros en la próxima.

 

Nos vemos en el monte.

David.

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comentarios
  1. Tara dice:

    David!! Eres un grande!!Haber recorrido 42 km pese a los dolores es todo un logro!!y de gracias nada,que para eso estamos!

  2. M.Carmen dice:

    Hermano, eres tremendo. Admirable en todo momento….que gran fuerza de ánimo y voluntad. Me siento orgullosa de ti, besos y a recuperar.

  3. Carlos dice:

    Muy Grande David!!!! Siempre hay que sobreponerse y luchar hasta el final. No rendirse siempre hacia adelante

  4. Estela dice:

    La fuerza mental que tienes es impresionante.
    Campeones!

  5. Eres grande entre los grandes, con problemas en las piernas casi todo el mes, y con la fuerza de acabar 40km y 3300 metros de desnivel que por cierto nos timaron con el desnivel :D, dentro de poco tocan otro ultra de esos nuestros uniendo alpedrete y hoyo de manzanares, asi que ya sabes motivacion no nos falta, un abrazo fuerte y pedazo de carrera que te marcaste poco mas y me cojes.

    Ivan

  6. Daniel Ibáñez dice:

    Menudo es mi primo! Me has hecho sentir angustia sólo con leer la crónica. A medida que iba avanzando en el texto me estaba imaginando ese desesperante deseo de querer abandonar que pasaba por tu cabeza y ese enorme corazón que tiraba de tí para conseguir acabar la carrera. Sí señor! Todo un ejemplo a seguir y una valiosa prueba de que el cuerpo aguanta mucho más de lo que la mente cree. Enhorabuena David!!

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