Correr en el embarazo

Publicado: noviembre 19, 2012 en Consejos y entrenamientos., Noticias, Todo, Trail Running

Un articulo muy recomendable para esas futuras mamas.

¿Puedo correr estando embarazada?

Muchas mujeres nos preguntan si pueden seguir corriendo cuando están embarazadas, si hay riesgos para el bebé y qué pueden hacer para no perder el entrenamiento durante esos nueve meses en los que tener barriga no es un pecado para una corredora. Si cada persona es un mundo, cada embarazada es un universo al completo.

 

En Runner´s World nos gustaría poder liberar de sus dudas a las corredoras embarazadas o que piensen estarlo, para conseguirlo vamos a diferenciar los dos grupos de corredoras, más generales: el primer grupo es la corredora aficionada, mujeres que corren por pasión y porque les ayuda a mantenerse en forma. El segundo grupo es la corredora profesional, más escaso, porque vive del atletismo y depende de su rendimiento para comer.

 

A la mayoría de las personas que nos consultan, les cuento mi caso, no es que sea una experta en el tema, pero mi hijo ya tiene un año y medio y pasé por todas esas dudas hace poco tiempo y me hubiera gustado encontrar a otra mujer que me hubiera contado su experiencia para sentirme más tranquila mientras corría.

 

EL PRIMER TRIMESTRE

 

Es el más variado para las embarazadas, para las corredoras es el trimestre más complicado porque apenas se nota y todavía pueden correr pero su conciencia y su cuerpo empiezan a preocuparles en la carrera. Algunas mujeres viven esos tres meses como si nada hubiera cambiado en su vida y dudan de sí realmente están embarazadas, por lo que pueden seguir corriendo sin problemas en el caso de que no sea un embarazo de riesgo. Las profesionales incluso compiten y llegan a ganar carreras sin alteración en su rendimiento. Para las desafortunadas, los tres primeros meses suponen un martirio de nauseas, vómitos y malestar que les impide levantarse de la cama. Correr se convierte en un suplicio y piensan que nada volverá a ser lo mismo. En mi caso, que fui de este grupo de tortura, seguí corriendo porque me hacía sentirme mucho mejor. Durante los primeros diez minutos no podía correr al ritmo normal y tuve que aprender a dosificarme y bajar el ritmo hasta encontrarme cómoda pero la recompensa de pasar una hora sin vomitar me parecía suficiente para mantener la carrera.

 

EL MÉDICO Y TÚ

 

Cuando te quedas embarazada te das cuenta de que en España estamos a años luz del resto del mundo. Si no eres una deportista profesional, tu tocoginecólogo te mira como un bicho raro si le dices que estás corriendo embarazada. Sólo encontré apoyo en mi médico de cabecera que me conocía de toda la vida y sabía que me gustaba hacer deporte y correr especialmente. Cuando le dije que me había prohibido correr desde el primer mes me dijo que una embarazada no era una enferma y que no debía dejar de hacer mi vida normal, siempre con prudencia. Cuando empecé a buscar información científica sobre el tema, me encontré varios estudios que recomendaban hacer ejercicio en el embarazo, siempre que no fueran de riesgo y que en ningún caso prohibían correr por afición.

 

EL SEGUNDO TRIMESTRE

 

Es el más cómodo. Todas las molestias desaparecen por arte de magia y empiezas a descubrir que la curva es bella porque supone una nueva vida en tu interior. No sé qué hormona se encargará de hacerlo, pero durante esos meses te sientes renovada y llena de energía por lo que a pesar de que tu peso aumenta por días, correr es un ejercicio muy agradable y divertido porque has aprendido a controlar tus pulsaciones y mantener un ritmo más bajo y fácil de seguir. Si corres en grupo o con tu pareja te sientes mimada y colmada de atenciones, todo el mundo te sigue el ritmo se preocupa por tu respiración, te pregunta cómo vas y tu mente se siente la mujer más completa del mundo. Te dices a ti misma: embarazada y corriendo, nena, tu vales mucho.
Pero cuidado, no te emociones, corre para cuidarte física y mentalmente. Correr te ayuda a controlar el peso y liberas endorfinas que te hacen sentirte feliz. Pero no te aconsejo competir o hacer esfuerzos máximos. Yo deje de correr al quinto mes porque empecé a tener que fajarme para salir y no notaba sujeción. Un día corriendo con un grupo empezamos a oir sonidos de agua, como si llevara una cantimplora en la barriga y decidí que mi cuerpo estaba avisándome de algo. Me imaginé al bebe en plena tormenta en el Atlántico y me dejo de parecer una buena idea lo de correr.

 

EL TERCER TRIMESTRE

 

Es el descanso de la corredora. Aunque algunas profesionales siguen corriendo hasta el septimo mes. Yo no aconsejo a las aficionadas que lo hagan. Cambia el chip y apúntate a la piscina, descubrirás las ventajas de la ingravidez acuática a medida que el peso de la barriga se vaya haciendo insoportable. Para no perder la forma yo andaba una hora y media cada día a ritmo muy rápido, principalmente por caminos y montaña. Aunque te parezca un ejercicio muy simple, es el mejor. Mantiene tu forma física y fortalece tus articulaciones que se encuentra obligadas a llevar un peso extra. En mi caso mi pareja me acompañaba y resultaba mucho más agradable compartir el “entrenamiento”, así no le miraba con envidia cuando se ponía las zapatillas para correr cada día, sabía que siempre estaba allí para andar conmigo aunque a ninguno de los dos nos gustara caminar.
Si andas a ritmo muy rápido apenas te costará volver a correr después del parto. Piensa que estás entrenando resistencia, si tuvieras que correr con una mochila de entre 10 y 15 kilos de peso, no podrías llevar mucha velocidad y menos si no lo llevas en la espalda sino en el abdomen que descompensa tu ritmo.
Yo estuve andando hasta el día del parto, es más ese mismo día por la mañana me subí a la Bola del Mundo en Navacerrada, que tiene 1.500 mt de altitud, después de bajar, me fui a hacer largos a la piscina y como me encontraba un poco rara hice sólo 50 largos en vez de los 100 que solía hacer normalmente. Después comí y me fui al cine y en medio de la película rompí aguas y revolucioné a medio cine para ir al hospital. Pero ni siquiera tuve dolores y llegue al hospital como una rosa pensando que si esto iba a ser un parto, no iba a pasarlo muy mal.

 

PARTO Y CUARENTENA

 

Cuando preparaba la bolsa para la maternidad, entre pañales y ropita de recién nacido, incluí mis zapatillas de correr. Realmente era una ingenua porque estaba convencida de que podía salir corriendo después del parto. Ahora entiendo el término cuarentena, nuestra abuelas sabían lo que se hacían. Tardé exactamente cuarenta días en volver a correr después del parto, y eso que estaba deseando volver a salir a la carrera. Mi parto fue normal, un poco largo porque duró 17 horas pero no me puedo quejar que en cuanto empezaron los dolores pedí anestesia epidural. Las heroínas fueron nuestras madres que no conocían esas maravillas de la ciencia médica. Si no te enfrentas a una cesárea que complica toda la recuperación, el parto supone una episiotomía, es decir un corte vaginal para facilitar la salida de la cabeza del bebé y los posteriores puntos para cerrar la incisión. Ahí estuvo mi talón de Aquiles, físicamente, el entrenamiento durante el embarazo me preparó para sobrellevar el parto sin problemas, me encontraba estupendamente y con mucha energía pero en cuanto empecé a moverme sin parar se soltaron todos los puntos y no me atrevía a contarle a la matrona que había empezado a caminar al día siguiente del parto.

 

Seguir leyendo … http://www.runners.es/nutricion-salud/articulo/embarazadas-mas-rapidas

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