Archivos para junio, 2013

Hola a todos.

Hoy, después de muchos meses, me pongo a escribir la crónica de mi carrera en el GTP 2013.

Apuntado desde Enero a la carrera de 80 kilómetros que ofrecía este Gran Trail de Peñalara.

Han sido 6 meses casi de espera, de mal entrenar por unas montañas llenas de nieve, y de hacer salidas express debido al trabajo y a entrenar triatlón por otro lado. Pero por fin llego el gran día. Ese 28 de Junio que tanto esperaba en el que se daría la carrera a lo que llamé el gran RETO del año, así, con mayúsculas.

Dorsal y camiseta

Dorsal y camiseta

Ese 28 de Junio realmente no sabía que hacer con las horas de sueño. La carrera empezaba a las 23:00 de la noche y no iba a dormir en toda ella. No sabía si cambiar el sueño desde el jueves o que intentar. Al final intenté dormir tarde para despertarme lo más tarde posible ese viernes 28. A las 12 estaba en pie y me esperaría un día de “descanso” y de control de material para la carrera.

A las 8 había quedado con José para subir juntos a Navacerrada. Pueblo desde donde salía la carrera. Y allí llegamos, a las 8:30 aproximadamente a empezar a hacer el planteamiento. Mochilas de cambio de ropa a Rascafría, y recuento de material para tenerlo controlado durante la carrera.

Iván y Arcadio, los otros locos que se enfrentarían a 110 kilómetros, estarían por allí. Pero por distintas razones les tocó hacer bajadas express a Alpedrete. Esto siempre viene bien, ya que con unos nervios pre-carrera no es suficiente y a Iván le gusta ponerse un poco más complicada la carrera.

Por fin todos juntos y vestidos, nos dirigimos a la línea de meta para hacer el control del material. En ese momento veo que Iván se quita la mochila y se pone a mirar el camelback. Algo falla, le esta chorreando el agua. Se le ha roto. Sinceramente, parece que le han echado un mal de ojo, siempre le pasa algo para complicarle un poco más la carrera. Una mochila nueva y le toca salir corriendo a comprar una botella de agua para cumplir al menos con el litro que la organización exigía. Y esto a escasos minutos de comenzar la prueba.

Con José antes de salir

Con José antes de salir

Todo el grupo al completo

Todo el grupo al completo

Ya por fin todos en línea de meta, un par de fotos y listos para correr. Frontales encendidos. Es una gran estampa. Mirar para atrás y ver las luces.

Y por fin dan la salida. Salimos eufóricos y sabemos que nos quedan muchas horas por delante de sufrimiento. Empezando por las primeras en las que nos meten 1000 metros positivos. Para empezar calentito.

Salida realizada

Salida realizada

Las primeras calles nos permiten colocarnos un poco delante para evitar un embudo en la subida a Maliciosa.

Han cambiado el circuito de entrada a la fuente de la campanilla y nos hacen pasar por un río. Río que grácilmente intento sortear. La consecuencia fue que caí de pleno en el río, encharcándome los píes. Y al ser de noche, noto como no se secan e iré con ellos mojados un buen rato. Esta humedad hace que el pie izquierdo empiece a crearme una ampolla en la planta del pie. Ampolla esperada desde el momento que vi que caía dentro del agua. Mentalmente tenía bloqueadas las molestias que me acarrearía a lo largo de la prueba.

Llegados a la campanilla, nos encontramos con el inicio de la subida a Maliciosa. Esta subida es muy dura, pero empezamos subiendo bien. José Manuel va delante, entre medias tengo a 3 personas que poco a poco voy adelantando en distintos puntos que la subida te permite. Y detrás vienen Iván y Arcadio, con un par de personas también en medio. Está todo controlado. Y la imagen que van dejando los frontales en la subida es increíble. Un gustazo verlo.

Llegamos arriba, control de Maliciosa pasado y toca bajar. José y yo nos lanzamos, y yo empiezo a pasar gente. Con mucho cuidado, ya que la bajada es peligrosa y de noche aún más. No se ve nada, y las piedras están muy sueltas. Cualquier tropiezo te haría caer unos metros hacía abajo.

En esta bajada pierdo de vista a José, pero se que no viene muy atrás. Y esto lo compruebo llegados a Canto Cochino. Segundo control. Antes de 20 segundos estaba José entrando a meta diciéndome que se acababa de meter un leñazo por despistarse.

Yo me encuentro genial. Han pasado 18 kilómetros y estoy perfecto. Casi ¼ de carrera terminada y todo va perfecto. Se lo comento a José y salimos a por el siguiente control, Collado de las Dehesillas. Lo hice hace un par de semanas con Iván y no me asustaba.  Pero algo empezó a ir mal. No habían pasado ni 20 minutos desde que me sentía perfecto cuando empecé a estar mareado y con nauseas. La coca cola que había tomado en el control me había creado una bola de gas en el estomago y me estaba revolviendo.

Así que le digo a José que continúe y yo intento recuperarme. Al final, después de 5 minutos andando como puedo decido sentarme, comer algo y beber agua. Fueron unos 5 minutos los que estuve sentado, pero me vinieron genial. Podía volver a andar con rapidez. Y aunque en ese rato me adelanto mucha gente. Les fui dando caza.

Una vez en las Dehesillas, tocaba llegar a San Blas. Y este camino no lo conocía. Fue un camino muy duro. No se veía nada con tanta planta, tanta rama y el camino tan estrecho. Tropezabas, te torcías el tobillo, te despistabas y te ibas del camino… Pero por fin, tras adelantar a varías personas, me encontré con uno que llevaba buen ritmo y me enganché a él. No solo llevaba buen ritmo, si no que conocía el circuito. Y hablando con él rápidamente llegamos al control de la Hoya de San Blas. Un tío genial sin duda. Pero no se si salió antes que yo de ese control o después, no lo volví a encontrar.

Después del avituallamiento, muy bueno por cierto, las naranjas y los caramelos me vinieron genial, empecé la nueva subida. De José no sabía nada, imaginaba que me sacaría muchos minutos ya. Y de Iván y Arcadio tampoco. Estaba solo. Así que me tocaba la subida en solitario.

Sobre la subida hacía el Puerto de la Morcuera hay que decir que es muy larga, y muy pesada de lo larga que es. Una pista continua, con subidas, bajadas, vueltas a subir… Se hace interminable. Pero conseguí una buena marcha. Adelanté a mucha gente en esta subida sin ningún esfuerzo, encontrándome otra vez en perfectas condiciones. Y sabiendo que cuando llegase arriba tendría realizados los primeros 40 kilómetros.

Últimos metros y llego al avituallamiento. He llegado en 6 horas 30 minutos aproximadamente. Estoy sorprendido. Si todo iba bien quería hacer 7 horas. Y con el problema que tuve antes de las dehesillas, había mejorado ese tiempo en 30 minutos.

Avituallamiento de nuevo, y aquí se portan de nuevo genial. Los voluntarios son fantásticos. Me ayudan a coger las cosas de la mochila sin que me la tenga que quitar y te ofrecen lo que pueden.

Y en poco ya estaba lanzándome de nuevo. Aquí en bajada hacia Rascafría. En mi afán de no perder mucho tiempo de nuevo, empiezo a adelantar gente. No quiero quedarme con ningún grupo y acomodarme. Y aquí llega mi sorpresa. Me encuentro con José Manuel de nuevo. Le he dado caza. Y comenzamos un descenso juntos que se hace más ameno y rápido de lo que esperaba. Aunque a falta de 3 kilómetros para Rascafría mi cabeza me empieza a decir que no puedo correr, aunque las piernas me iban bien, y dejo a José que se vuelva a escapar. Ya me esperaría en el avituallamiento.

Y así es, llego a Rascafría y ahí está José Manuel. Me cambio de calcetines y veo por qué me molestan los pies. Se han hecho varios agujeros en ellos. Pero sabía que ya no me quedaba nada, no iba a echarme atrás.

Terminamos de comer y empezamos una nueva subida, esta vez al Puerto del Reventón. Subida a un puerto que un año antes habíamos hecho ya, era conocida. Llevaba con unos bastones todo el camino solo para ayudarme en esta subida. Queríamos hacerlo en 2 horas y terminamos subiendo en menos de 1:45. Una subida muy rápida, adelantando gente de nuevo y con buena marcha. Los bastones me ayudaron ya que la cabeza no quería llevar el ritmo que mis piernas exigían.

Ya en el puerto del Reventón, veo como José se empieza a alejar dirección Peñalara. Me vuelvo a encontrar solo y con un ritmo que no soy capaz de encontrar. Estos 6 kilómetros que separan estos dos puntos se me hacen interminables. Veo como los primeros de la carrera de 60 kilómetros empiezan a darme caza y les dejo pasar. Aprovecho cualquier momento para respirar. No por cansancio físico, no porque no pueda mover las piernas, fue más bien por cansancio mental.

Después de pasar el risco de Claveles por fin llegamos a Peñalara y el hombre del control me dice la frase que llevo toda la noche esperando: “Esta es la última cuesta que subes”. Y eso era cierto, solo me quedaba bajar hacia la Granja. Mi felicidad aquí ya era notable. Consigo conectar el móvil para decir a Estela que llego 1 hora antes de lo previsto, que se den prisa para verme llegar. Bajé bromeando con corredores y disfrutando lo posible de esos primeros kilómetros.

En esta  bajada vuelvo a encontrarme con José, le veo que va algo fastidiado y le ofrezco el poco alimento que me queda, vamos juntos unos metros hasta el río y recargamos pilas. Yo prácticamente me meto entero en el río. Y aquí me despido de José esperando llevar buen ritmo estos últimos kilómetros.

Pero no soy capaz de bajar. Una pista increíble para bajar corriendo a tope y no soy capaz de correr más de 2-3 minutos antes de volver a andar. No por dolores, como bien digo, la cabeza no me dejaba correr. Se me hicieron eternos. Mojándome en cada rincón que veía y preguntando a cada persona que me encontraba cuanto quedaba para llegar.

Por fin, tras una pequeña subidita, se ve la Granja a menos de 1 kilómetro. Comienzo a correr, aquí no paro, llevo un trote lento, pero continuo. Y veo que me pasa José, increíble, se ha recuperado y me ha adelantado.

Y ya por fin veo la última curva que me lleva a la meta. Puedo hacer un sprint, mis piernas me responden  y entro corriendo en meta. Y allí está, Estela haciéndome unas fotos de llegada, y Carlos, que gracias a él, Estela pudo venir a verme ya que hizo de chofer.

Antes de fichar voy corriendo a saludarles y veo como los de la organización vienen detrás para que pase el control y darme la medalla de llegada a meta. Fin del Reto.

Entrando en meta

Entrando en meta

80 kilómetros terminados en 13 horas y 21 minutos. Estoy totalmente fascinado. Me encontraba cansado, pero perfectamente. La hidratación a lo largo de la carrera fue muy buena y la alimentación también. Todo ha ido genial en ese primer Ultra que corría. Por curiosidad pregunto el puesto y me dicen que he entrado el 13!! Genial, un puestazo que para nada esperaba horas antes cuando estaba tomando la salida. He conseguido hacer Finisher y en muy buen tiempo. Me había ganado la medalla y el chaleco de Finisher!!

Con la medalla y la felicidad en la mirada

Con la medalla y la felicidad en la mirada

Chaleco y medalla

Chaleco y medalla

En este momento pienso que debería haber cogido la de 110 kilómetros para poder hacer la vuelta completa, ya que con el ritmo que llevaba, aunque fuese andando el resto y trotando las cuestas, podría haberla finalizado en menos de 19 horas. Pero no me arrepiento de nada. Está hecho, he corrido bien y he luchado con mi mente en los momentos más difíciles. No me dejé vencer en ningún momento ni por la ampolla del pie, ni por un par de pinchazos en los muslos que tuve en la subida a Morcuera, ni por la falta de agua antes de llegar al río bajando Peñalara.

Todo fue realmente bien. Una gran carrera que con el poco entrenamiento por montaña que he podido hacer este año debido a las nieves y a entrenar triatlón, fue mucho mejor de lo esperado. Como digo, pensaba hacer si todo iba bien, 14 horas. Y baje con creces ese tiempo.

Agradezco muchísimo el apoyo de Estela y Carlos, que estuvieron ahí en todo momento y que llegaron a meta casi sin desayunar para verme llegar. Y Estela me esperaba con su promesa cumplida, una gran palmera de chocolate, y no solo 1, llevaron 5! Esa estampa me dio fuerzas en todo momento de debilidad, no solo las palmeras, si no pensar que los dos estarían allí para verme llegar. Sinceramente estuvieron geniales en todo momento.

También agradezco a José el ritmo que me hizo llevar en la subida al puerto del Reventón y en todo momento fue un gran apoyo, recordándome hidratarme bien y comer bien.

Y los voluntarios de la organización los mejores de toda la competición. Increíble como nos trataban en todos los avituallamientos. En la Hoya de San Blas que sería aproximadamente las 3:30 de la mañana y estaban frescos, ayudándote en todo. A las 6:30 en Morcuera inmensos. Una alegría que te hacían sentir genial en cada avituallamiento. Realmente estuvieron de 10. Pude comer naranjas las que quisiera, beber agua y llenar cantimploras, coca cola… Y ellos ayudándote en todo lo posible. Solo deseaba llegar al siguiente avituallamiento para poder ver la alegría que tenían. Al igual que las personas de controles de paso. Un 10 para todos ellos que pasaron tantas horas esperando a que unos locos pasen corriendo solo para ayudarles.

Y de paso dar la enhorabuena a Iván! que ya contará su crónica, pero consiguió acabar los 110 kilómetros de sufrimiento! Un crack

Ha sido una crónica muy larga, pero ha sido una carrera muy larga en la que hay que contar muchas emociones. Espero que os haya gustado, porque yo la carrera la disfrute desde el principio hasta el final.

Crónica: Pre-GTP. De Pedriza a Pedriza (Iván)

 

El GTP está a la vuelta de la esquina, es mas en menos de 5 días estaremos vestidos de bonito en la Salida del gran reto de este año, el equipo casi al completo nos reuniremos en la salida para afrontar, 3 de nosotros el GTP y 1 el TP80, la suerte está echada.

 

Después de un poco de tiempo desaparecido del mundo interactivo, vuelvo para contar un poco las últimas novedades. Lo primero a nivel personal, me he quedado en el Paro como otro muchos españoles, después de que me putearan (perdón por la expresión), durante algo más del último mes, casi imposibilitándome el entreno habitual y teniendo que sacar tiempo de debajo de las piedras,después de hacerme a la idea, gracias a las montañas vuelvo.

Pedriciando

Pedriciando

De pedriza a pedriza, tiene un significado. Casi los últimos días de este mes, los entrenos de calidad han sido casi todos en este mismo parque natural. Todos pasando por el emblemático Yelmo, en total en 10 días 3 visitas a este gigante y otro a Peñalara, Cabezas y Navacerrada. El GTP ya está aquí, los entrenos ya están completados, ahora solo nos queda tener paciencia, medir bien las fuerzas y apoyarnos en el compañero. Espero poder hacer una crónica en unos días y contaros nuestra finalización de esta gran prueba.

 

Nos vemos en el monte.

Iván.

Fotos MAM 2013. Peña Citores

No estan todos los atletas ya que me quede sin bateria en la camara.

 

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Hola a todos!

Por fin vuelvo a tener una competición con la que vuelvo a escribir. No un entrenamiento gordo, esto es una competición. Mi primer Triatlón!

El Ecotrimad, un triatlón en el norte de Madrid, en Buitrago de Lozoya. Será un triatlón sprint, siempre pensé que sería la mejor opción para empezar teniendo en cuenta que llevo 6 meses nadando y no con la constancia con la que querría.

Este triatlón tiene fecha el 9 de Junio, una fecha que considero óptima pensando en la temperatura que supuestamente habría, tanto exterior (para correr y pedalear) como la temperatura del agua para nadar. Pues nada que ver con lo supuesto, mucho frío, amenaza continua de lluvia… por lo que el neopreno para nadar se hace obligatorio para el agua.

Pero no solo el frío es participe de la carrera. Después de un entrenamiento que considero bueno, y una dieta llevada más o menos de forma estricta, en los días de descanso, una tontería hace que se me inflame una contractura en la espalda que hacía tiempo no daba señales de vida (más o menos 5 meses). ¿Cuál es la tontería? salir el viernes 7 a correr trotando para soltar piernas con el perro, en un tirón mal dado me da un tirón la espalda. Este tirón me deja la contractura inflamada, y no podía ni mover la cabeza, ni levantar el brazo (gesto de nadar), ni casi respirar (al hincharse el pecho me tiraba horrores de la contractura).

Toda la tarde del viernes tirado en el sofá, intentando estirar y pensando que no puede ser posible esta suerte, antes de mi primer triatlón me pasa esto y no podré correr…

El sábado no mejora demasiado, y empiezo tomando un ibuprofeno esperando que el dolor disminuya y me deje correr.

Material listo

Material listo

Ya entrada la tarde toca empezar los preparativos. Material, y alguna prueba para la transición de nadar a bicicleta que nunca he hecho. Y a por el dorsal y a dormir a Madrid para evitar un madrugón. La cama era un sofá/cama que no fue lo mejor para terminar de mejorar la espalda. Los nervios pre-carrera hicieron el resto. Mala noche, desayuno rápido y en marcha para el triatlón, con Estela  que me aguanta todas las carreras posibles y que lo agradezco en el alma, Carlos (su primer triatlón también) y Sara, que aguanta todas las carreras de Carlos y mías a su vez.

Llegamos perfectos de hora, perfectos de tiempo… y empiezan las sorpresas. Los coches se dejan a unos 20 minutitos andando del lugar de boxes. Así que a darse un paseo con la bicicleta, neoprenos, ropa de recambio… hasta que llegas a boxes. Una  vez allí, empiezan a meter las bicicletas, y segunda sorpresa, sólo meten la bicicleta los que corren en populares, los que corren en federados toca esperar hasta que el último de los populares salga del agua. Después del pase, toca estarse una horita con todo cargado hasta que puedes colocarlo.

Allí me encuentro con Paula, que ha venido a competir también, y  a varios del club de triatlón Moralzarzal. Mucha gente conocida. Realmente, entre los nervios y las molestias no se que hable con cada uno. Imagino que todos estamos igual.

La salida de los populares sale clavada en hora y nos vamos para arriba para que nos dejen meter las bicicletas.

Por fin en boxes, colocando todo y colocándome el neopreno. Primera vez que nadaba con uno y tenía que ser en competición. Menos mal que fue bien.

Colocándome

Colocándome

 Y ya nos vamos para abajo, a la salida. Llega otra sorpresa, yo soy el dorsal 50, y por lo visto, los primeros 150 de la clasificación del campeonato de Madrid, o los 150 primeros del ranking, salían los primeros, y estos números coincidían con los dorsales. Mi cara de asombro debía ser épica, salía con los profesionales en mi primer triatlón. Hoy aún no lo entiendo. Mis nervios iban en aumento. Pero así era, así que, al agua que es lo que toca.

Entrando al agua

Entrando al agua como si fuese a la guerra

En el agua congelada

En el agua congelada

 En el agua todo como debía ir, salimos, en vez de a las 11:30, a las 12:20 pasadas. Mucho viento y el agua un poco revuelta por este. Cada vez que intentaba respirar, me daba un trago de agua. Bien fresquita por cierto. Y los golpes que recibes en el agua no tienen precio, por todos lados, te pasan por encima, por debajo, se frenan delante…  El circuito constaba de 2 boyas amarillas y el final se veía con 2 rojas. Las rojas imposible verlas tras hacer el giro en la segunda boya amarilla. Este último tramo se me hace eterno, me molesta la espalda horrores, no conseguía respirar bien… Y no sabía si para salir tenía que pasar entre las 2 boyas rojas o no era necesario como en la salida. Al menos realmente no tuve nada de frío, en eso, el neopreno fue genial.

A la salida del agua solo recuerdo los brazos cansados, boca abierta intentando respirar y a Ruth, entrenadora del club triatlon moralzarzal gritarme: “David!! Fuera neopreno!!” Y yo solo pensaba que era lo que estaba intentando hacer, pero que mis brazos no eran capaces. Menos mal que si lo conseguí y pude seguir con rapidez.  

Saliendo en la transición

Saliendo en la transición

 Por fin fuera del agua, con un tiempo de 15 minutos clavados y 2 minutos de transición, que considero rápida para ser la primera vez que la hago. Empieza la bicicleta con todo en su sitio, casco, dorsal y zapatillas, lo mejor de todo, no me caí con ellas. Pienso que esta va a ser buena, no tengo frió. El cortavientos recortado irá perfectamente, y ha sido rápido de ponerse.

La bicicleta fue rápida, quizás tarde 2 minutos más de lo que esperaba, pero creo que fue bastante bien, buenas sensaciones, buen trabajo, intentando evitar que me adelanten muchos e intentando adelantar a los posibles.

¿Lo peor de la bicicleta? Un  giro de 180º en una carretera de sentido único por carril, una carretera con un ancho de unos 6 metros, después de una bajada que se alcanzan los 50 km/h, toca pegar un frenazo para hacer un giro y volver a subir. Los golpes y los sustos son tremendos. No se en que cabeza entra ese giro en ese punto, hay que estar locos.

Y luego, no me esperaba una segunda vuelta al circuito, la verdad. Esto fue fallo mío. Pero cuando creí que íbamos directos, tocó otra vuelta, volver a darlo todo y deseando ponerme a correr y acabar, para que mentir.

La segunda transición me salió bastante bien creo. Me bajé de la bicicleta dejando las zapatillas en los automáticos, y corrí a cambiarme. 1 minuto de transición, 41 minutos de bicicleta.

Pensando que en carrera podría volar en cuanto me pusiese las zapatillas salí como un tiro. Pero este pensamiento duró exactamente 10 metros, lo que tardó la espalda en decirme que me había pasado y que ahí estaba ese fantástico dolor. Intenté relajar los 2 primeros kilómetros y apretar los últimos que eran de bajada, pero era imposible. La bajada era aún peor para la espalda, demasiado peso, demasiada fuerza. Horrible el dolor, solo quería llegar. Podía correr más rápido y no podía, una sensación horrible. Y las zapatillas que ya había estrenado anteriormente me empezaron a rozar. No lo entendí.

Así que al ver que no podía ir más rápido, decidí ponerme a hablar con el hombre que llevaba detrás, al menos nos echamos unas risas. La carrera ya estaba terminada, así que no había nada que perder.

Corriendo con un crack

Corriendo con un crack

Realmente el hombre un genio. Y por fin veo a los míos animándome. Los mejores, por los paseos que se dieron para llegar de boxes a meta para poder verme llegar. Increíbles.

Saludando a los mios

Saludando a los mios

Y ahí la llegada. Tiempo de carrera, 20:16, a 4:04 minutos el kilómetro.

Entrando a meta por fin!

Entrando a meta por fin!

Me voy con una buena sensación, la posición general fue 140, el 26 de categoría, para ser mi primer triatlón y lesionado, muy contento. Salí entre los 150 primeros, y llegue entre los 150 primeros. Contentísimo. Por otro lado creo que podría haber bajado al menos 1 minuto de natación, 2 de bicicleta y haber bajado de 4 minutos el kilómetro corriendo. Pero eso ya no es posible pensarlo, no se puede cambiar y realmente, si no lo hice es porque en ese momento no podía dar más de mí. En el agua quizás si, pero al ser la primera vez… se reserva por que no sabes como te va a costar.

Como siempre, agradezco muchísimo a Estela el esfuerzo que ha hecho por venir a acompañarme en esta nueva aventura, esa paliza que se dio cargando con mi mochila con la ropa para cambiarme al llegar a meta, y esos paseos para sacarnos fotos a mi y a Carlos.. Es la mejor novia que se puede tener, la pobre aguanta todo. También a Sara que hizo lo propio con Estela, increíbles las dos. Y a Carlos por el esfuerzo que hizo también brutal para llegar a meta vivo y luego pasearse para animarme. Increíbles.

Agradecer a todos los del Club de Triatlón Moralzarzal por animar también cada vez que te veían pasar, son increibles animando! En  todo momento, si te veían, el grito salía de su boca. Genial.

Los dos nuevos triatletas

Los dos nuevos triatletas

“La organización… pues muy mala. No tiene sentido que te hagan andar con todo hacia boxes por mitad de la carretera, con bolsas, neopreno, bicicleta, durante casi 3 kilómetros. Que cuando llegues te dejen con todo cargado. Que no haya nada para que los que te acompañen lleguen a meta, solo sus piernas para andar. Que cuando llegues a la meta, te toque volver a boxes a por todo, y si tienes un poco prisa, ya que empezamos 1 hora tarde, te toque ir andando ya que el autobús no empieza a funcionar. Y te toca volver andando con todo otra vez cargado al coche.” Queda subrayado y editado justo debajo por si alguien no sabe que comenté en primer momento.

Edito la entrada para editar esta parte:Aclaro en primera instancia que la organización no me ha dicho que cambie nada, lo hago por que lo veo correcto. Acabo de hablar con la organización del evento, del Ecotrimad, que se han puesto en contacto conmigo para aclararme por que ha sido así y porque está así pensado. Debo decir que les agradezco enormemente su gesto de llamarme, y que después de la explicación, entiendo por que ha sido así como quedó. Es cierto que se puede mejorar, pero comentan que años anteriores dejaban la subida de coches hacía la zona de boxes y que estos colapsaban la entrada y salida para triatletas, por lo que se cuenta con ese parking externo. Me han comentado que estan tratando posibilidades varias para años que vienen. Y realmente tienen razón en que si sales de 3 Cantos o del propio Triatlón de la Casa de Campo, se debe hacer algo así para poder tener la oportunidad de disfrutar de una competición en pueblos bonitos de la comunidad como, por ejemplo, los es Buitrago de Lozoya.

Por ello vuelvo a agradecer su llamada enormemente y comentar que me han quedado claro los problemas que tienen a la hora de organizarlo, y que realmente es un trabajo duro (cosa que en ningún momento lo he dudado).

“Así que no muy contento con la organización”. Después de la llamada si puedo decir que estoy contento con ellos. Los voluntarios un 10, por la paciencia y por el curro que tienen. Y los del avituallamiento, unos cracks animando.

Un saludo a todos

David